Marcas blancas dominan el mercado español con el 50% del volumen de compra. Mercadona y Lidl han transformado la distribución al posicionar sus productos como equivalentes en calidad pero significativamente más económicos que las multinacionales tradicionales. Hacendado, Carrefour Bio y Diet Lidl han normalizado la percepción de que precio elevado no garantiza mejor producto. Los consumidores, presionados por la inflación, han reorientado sus decisiones hacia la relación calidad-precio. Las grandes marcas que dominaban hace décadas enfrentan ahora erosión de márgenes, reducción de espacio en góndola y expulsión de categorías clave. La fidelidad de marca se ha vuelto frágil. Los fabricantes deben elegir entre innovación o guerra de precios, una decisión que redefinirá el sector alimentario español en los próximos años.
