España alcanza récord de empleo con 21,8 millones de trabajadores, pero enfrenta una paradoja económica preocupante. Mientras la afiliación a la Seguridad Social crece de forma sostenida, la productividad se estanca. En la última década, el PIB real creció más del veinte por ciento, pero el valor añadido por trabajador apenas avanzó el cero coma cinco por ciento. Esto significa que España crea puestos de trabajo, pero cada nuevo empleado aporta muy poco más de riqueza que el anterior. La comparación europea es aún más inquietante: el PIB por hora trabajada en España representa solo el setenta y seis por ciento de la media de la eurozona, una brecha que persiste desde hace dos décadas. Los informes de instituciones como InfoJobs, Esade y BBVA Research coinciden en que el país ha reducido el desempleo principalmente mediante empleos de bajo valor añadido.
