El economista Pablo Gil advierte sobre una verdad incómoda que los políticos evitan: no hay dinero suficiente para mantener el estado de bienestar y financiar el rearme europeo simultáneamente. En un contexto de reordenamiento geopolítico acelerado por el segundo mandato de Trump, Europa enfrenta presiones sin precedentes. El desmantelamiento del orden internacional postguerra genera impactos inmediatos en los ciudadanos, desde precios del combustible hasta costes de defensa billonarios. Los gobiernos posponen decisiones estructurales porque reconocer esta realidad supondría un suicidio electoral. Esta transformación global obliga a replantearse estrategias financieras personales en un escenario donde el dinero, la seguridad y el futuro están en tensión constante.
