Los problemas de contratación en Glovo y Uber Eats están transformando el mercado de entregas de comida. Según KPMG, los pedidos de delivery han caído un 7 por ciento debido a la escasez de repartidores disponibles. Los trabajadores reportan condiciones laborales deterioradas tras pasar de autónomos a empleados, con salarios que no reflejan los costos operativos reales. Esta situación ha impulsado el resurgimiento del take away, con usuarios optando por recoger sus pedidos para evitar tiempos de espera y costos de envío. Las plataformas enfrentan un desafío crítico: retener usuarios mientras resuelven sus conflictos laborales y mejoran las condiciones de los repartidores. El sector experimenta un cambio significativo en los hábitos de consumo que requiere respuestas estratégicas inmediatas.
