Trump y Xi Jinping se reúnen en Pekín esta semana en busca de estabilización táctica. Los analistas esperan un tono constructivo pero sin reconciliación estratégica profunda. La interdependencia en energía, minerales e inteligencia artificial podría frenar un desacople total, empujando hacia una coexistencia más pragmática. El Estrecho de Ormuz, Irán y los semiconductores serán temas centrales. China negocia desde una posición más fuerte de lo previsto, mientras Trump podría priorizar lo transaccional sobre lo ideológico. Los mercados reaccionarán más al tono que al contenido de los acuerdos. El resultado sigue siendo impredecible, pero probablemente las conversaciones mantengan un tenor constructivo que evite mayores tensiones comerciales y geopolíticas.
