La Reserva Federal congela tipos de interés ante presiones inflacionarias por el shock energético. El banco central estadounidense mantiene tasas en el rango del 4,25%-4,5% esta semana, marcando el paso a un G-7 coordinado que incluye al BCE, Banco de Inglaterra, Banco de Japón y Banco de Canadá. El repunte del crudo y gas natural obliga a recalcular el calendario de recortes que el mercado esperaba para la primera mitad de 2026. El BCE enfrenta un dilema: la economía europea desacelera más que la estadounidense, pero bajar tipos antes que la Fed debilitaría el euro en momentos críticos para las finanzas europeas. Los futuros sobre fondos federales ahora descartan tres recortes esperados en enero y apenas ven probabilidad de uno superior al 50%. Esta pausa coordinada retrasa el alivio crediticio empresarial en ambos lados del Atlántico.
