México enfrenta una paradoja económica sin precedentes. El país es la duodécima economía mundial con potencial para escalar entre las diez principales hacia 2035, pero opera significativamente por debajo de sus capacidades. BBVA señala que México posee ventajas competitivas extraordinarias: proximidad con Estados Unidos, integración manufacturera, bono demográfico y posición privilegiada en nearshoring. Sin embargo, persisten rezagos estructurales críticos. La inversión permanece baja, la productividad estancada y apenas cuatro de cada diez mexicanos acceden a productos financieros formales. El gobierno planea invertir 298 mil millones de dólares en infraestructura 2025-2030 con participación privada para impulsar crecimiento industrial. La formalización, digitalización e inversión son clave para despertar el gigante dormido.
