Grandes petroleras apuestan por shale estadounidense. BP, TotalEnergies, Shell y Equinor intensifican su exposición al mercado upstream de Estados Unidos como estrategia de protección frente a la incertidumbre geopolítica de Oriente Próximo. El shale americano ofrece ventajas competitivas decisivas: costes de equilibrio inferiores a treinta y cinco dólares por barril en la cuenca de Permian, infraestructuras consolidadas y flexibilidad operativa. A diferencia de proyectos convencionales que requieren entre cinco y diez años, el crudo no convencional permite ajustar inversión y producción en meses. Entre dos mil veinte y dos mil veinticinco, Estados Unidos añadió aproximadamente dos millones de barriles equivalentes diarios, consolidándose como el mercado más atractivo globalmente.
