España lidera en adopción de IA, pero las empresas no logran monetizar su valor real. Aunque el 70% de organizaciones reporta mejoras operativas y casi la mitad supera el millón de euros en impacto económico, estudios del MIT revelan que el 95% de proyectos de inteligencia artificial fracasan por falta de alineación con necesidades reales del negocio. El problema no es tecnológico sino estratégico. Muchas compañías implementan soluciones de IA desde una perspectiva experimental sin conexión clara con objetivos económicos, priorizando proyectos tecnológicamente llamativos pero sin retorno medible. Los casos de uso mal definidos y sin impacto directo generan inversiones dispersas que no consolidan valor tangible.
