El Titanic se hundió el 15 de abril de 1912 llevando consigo a algunos de los hombres más ricos de Estados Unidos. John Jacob Astor IV, con una fortuna estimada entre 90 y 150 millones de dólares, equivalente a 5.000 millones en valores actuales, fue el pasajero más adinerado a bordo y no sobrevivió al desastre. El copropietario de Macy's también pereció en las aguas del Atlántico. Los datos revelan disparidades notables en las tasas de supervivencia: el 74 por ciento de las mujeres fue rescatado frente al 20 por ciento de los hombres. Entre los pasajeros de primera clase, el 97,22 por ciento de las mujeres sobrevivió, mientras que solo el 32,57 por ciento de los hombres logró salvarse. Los hombres de segunda clase sufrieron las peores consecuencias, con apenas 14 de 168 supervivientes.
