Tensiones geopolíticas redefinen estrategias de inversión global. Las tensiones entre EE.UU., Israel e Irán intensifican la volatilidad en mercados financieros, especialmente en energía. El Estrecho de Ormuz, por donde transita el veinte por ciento del petróleo mundial, representa el punto crítico. Cualquier interrupción puede provocar alzas abruptas en precios energéticos e inflación inesperada. Los gestores de activos enfrentan el desafío de construir portafolios resilientes ante shocks geopolíticos recurrentes. Con ciento cuarenta billones de dólares bajo administración global, la industria acelera su transformación hacia private markets, inteligencia artificial y estrategias alternativas. La diversificación tradicional entre acciones y bonos ya no es suficiente. Los analistas advierten sobre mayor dispersión entre activos e inflación persistente.
