Los Emiratos Árabes Unidos bajo el liderazgo del jeque Mohamed bin Zayed al-Nahyan han tomado una decisión estratégica al abandonar la OPEP este mes, marcando un punto de inflexión en la geopolítica del Golfo Pérsico. Esta salida representa no solo una ruptura con Arabia Saudí, sino también una reafirmación de independencia económica tras enfrentar más de dos mil ochocientos misiles y drones iraníes durante la reciente guerra. Abu Dabi ha criticado abiertamente la tibia respuesta de sus aliados árabes y musulmanes, considerando que no brindaron el apoyo suficiente durante la crisis. La decisión de abandonar el cártel petrolero refleja la frustración acumulada por años respecto a las restricciones de cuotas que limitaban la capacidad de venta de crudo de los Emiratos.
