McKinsey & Company pronostica una transformación radical en las carteras de inversión para 2035. Según su informe, los inversionistas migrarán hacia activos más diversos y globales, incluyendo mercados privados, activos reales, criptoactivos y commodities. La multipolaridad global y la potencial erosión del dominio del dólar estadounidense impulsan esta tendencia de diversificación. El Fondo Monetario Internacional ya reporta una caída en la participación del dólar en reservas globales, ubicándose en 57% en el tercer trimestre de 2025. Los activos reales y no listados se presentan como coberturas contra la inflación y fuentes de innovación. La evolución regulatoria será clave para integrar instrumentos tokenizados y de blockchain. El tradicional modelo de cartera 60/40 quedará obsoleto ante esta nueva realidad de inversión más personalizada y compleja.
