España consolida su posición como destino de lujo mundial. En 2026 se espera superar los cien millones de turistas, con un segmento premium que representa apenas el 3% del volumen pero concentra el 20% del gasto en sectores estratégicos. El turista de lujo gasta más de 6.000 euros por estancia, más de cuatro veces por encima del promedio. Este nicho de alto valor impulsa la transformación de la industria hotelera, gastronómica y de experiencias exclusivas. Líderes del sector como Javier Águila en Hyatt y Gonzalo Aguilar en Minor Hotels apuestan por expandir la oferta premium. Destinos como Tenerife reposicionan su estrategia hacia visitantes de mayor gasto, priorizando calidad sobre volumen. La excelencia turística española se consolida como referente global con certificaciones de alta calidad que refuerzan la marca país en mercados internacionales.
