Crisis política en Reino Unido agita los mercados de deuda. El primer ministro Keir Starmer enfrenta presión masiva tras resultados desastrosos en elecciones locales, con múltiples dimisiones en su gabinete y demandas de cambio de liderazgo de casi cien diputados laboristas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro británico a diez, veinte y treinta años se han disparado a niveles no vistos en décadas, alcanzando entre 5,1 y 5,8 por ciento. Los mercados reaccionan con temor ante la posibilidad de un cambio de gobierno que podría aumentar el gasto público. Nick Farage emerge como potencial sucesor al frente de Reform UK, partido que ha capitalizado el descontento capturando más de mil trescientos escaños municipales. La coincidencia con el décimo aniversario del Brexit añade complejidad política al momento económico más delicado para Reino Unido desde la pandemia de 2020.
