Palantir deja de ser contratista para convertirse en infraestructura estatal. El analista Marc Vidal alerta que la compañía fundada por Peter Thiel ha penetrado profundamente en sistemas occidentales de sanidad, inmigración y alimentación. El verdadero poder no está en los datos que almacena, sino en la ontología: cómo interpreta esos datos y define los procesos decisionales de gobiernos enteros. A diferencia del capitalismo de vigilancia tradicional, Palantir no vende publicidad ni monetiza usuarios individuales. Su modelo es más sofisticado: cuando un ministerio firma con ellos, cede que sus procedimientos pasen a estar mediados por software propietario. Con el tiempo, las instituciones se vuelven dependientes de su infraestructura. 2026 marca el punto de inflexión donde esta penetración institucional deja de ser sospecha para convertirse en arquitectura asumida.
