Los bonos se convierten en el verdadero riesgo para la Bolsa. Los intereses de la deuda alcanzan máximos históricos, con Estados Unidos colocando bonos a treinta años al cinco por ciento, nivel no visto desde 2007 antes de la crisis financiera. Los analistas advierten que estas presiones en la renta fija amenazan el rally de Wall Street impulsado por inteligencia artificial. El problema es claro: costos de financiación más altos encarecen las inversiones masivas que requiere el boom tecnológico. Si los bonos permanecen al cinco por ciento, surge la pregunta crítica sobre quién financiará el próximo billón de dólares en infraestructura de inteligencia artificial. El mercado depende de un equilibrio frágil entre crecimiento empresarial, estabilidad energética y decisiones de bancos centrales. La escalada inflacionista derivada del conflicto en Irán intensifica estas presiones.
