El Banco Central Europeo entra en modo vigilante ante la crisis del Golfo Pérsico. Christine Lagarde ha modificado el lenguaje institucional del BCE, utilizando la expresión "vigilar de cerca", histórica antesala de subidas de tipos de interés. Aunque la tasa de depósito se mantiene al dos por ciento, el banco central ha revisado al alza sus previsiones de inflación hasta el dos coma seis por ciento para este año y a la baja el crecimiento económico al cero coma nueve por ciento. Los expertos advierten que este cambio retórico indica un nivel de alerta más elevado. La guerra tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo, según el comunicado oficial. Una subida de tipos aún no está confirmada, pero el mercado anticipa movimientos alcistas en las próximas reuniones del banco central europeo.
