México celebra 35 años de reprivatización bancaria enfrentando su mayor transformación digital. Desde 1991, el sistema evolucionó hacia mayor solidez regulatoria y estabilidad, con morosidad históricamente baja. Sin embargo, persisten desafíos críticos: 20 millones de personas fuera del sistema formal, dependencia del efectivo y competencia creciente de fintech. La banca mexicana es estructuralmente sólida pero poco profunda para el tamaño de la economía. El sector debe resolver inclusión financiera, reducir uso de efectivo y competir con nuevos jugadores digitales que capturan segmentos desatendidos. La transformación actual es tan profunda como aquella reprivatización que reconfiguró el sistema hace décadas.
