Castilla y León enfrenta desafíos económicos estructurales críticos. Con el 20% del territorio nacional pero solo el 5% de la población, la región sufre despoblación acelerada, envejecimiento demográfico y pérdida de talento joven hacia otros territorios. Los ciudadanos identifican la España vaciada como su principal preocupación con 17,6% de menciones. Además de la despoblación, la región lucha contra desigualdad territorial, deficiente conectividad rural, saturación de infraestructuras eléctricas, exceso de cargas administrativas y reducido tamaño empresarial. Aproximadamente 1.500 de los 2.248 municipios tienen densidad inferior a 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Expertos advierten que la competitividad regional depende de retener talento profesional cualificado y revitalizar el medio rural mediante inversiones estratégicas en infraestructuras y servicios esenciales.
