Centroamérica emerge como mercado early-stage con potencial transformador. La región, con activos bajo gestión entre 7.000 y 10.000 millones de dólares, representa una oportunidad sin precedentes para gestores e inversores internacionales. Aunque fragmentada y pequeña comparada con México, su bajo punto de partida contrasta con alto potencial de expansión. La digitalización abre acceso a millones de inversionistas retail aún desconectados, mientras activos reales como infraestructura y desarrollos inmobiliarios ofrecen vehículos tangibles en economías con baja sofisticación financiera. Capital multilateral y de impacto busca precisamente geografías con necesidades estructurales y retornos ajustados por riesgo atractivos.
