La energía se posiciona como el tercer gasto más alto en los hogares mundiales. Según la Agencia Internacional de la Energía, las facturas energéticas siguen siendo un 4% más caras que en 2019, a pesar del descenso desde la crisis de 2022. El mundo ha entrado en la "era de la electricidad", donde este rubro representa el 31% del gasto energético global y alcanza el 40% en economías avanzadas. Sin embargo, la desigualdad es alarmante: el 10% de hogares con menores ingresos en economías desarrolladas destina el 22% de su renta a energía, más del doble que un hogar promedio. Más de 120 millones de hogares gastan más del 10% de sus ingresos solo en energía residencial, identificando situaciones de pobreza energética. En 2025, 45 países adoptaron más de 120 nuevas políticas para mejorar la asequibilidad energética, reconociendo la urgencia de esta problemática.
