Tensión en Irán sacude los mercados europeos. El conflicto en Oriente Próximo dispara los precios del petróleo y el gas, debilitando significativamente el euro frente al dólar. Deutsche Bank calcula que por cada alza del diez por ciento en crudo, la moneda europea cae un cero punto ocho por ciento. El Euro Stoxx ha perdido casi cinco por ciento en una semana mientras el S&P 500 solo retrocede uno por ciento. Los analistas advierten que si el crudo alcanza cien dólares, el euro caería a uno punto trece dólares y el índice europeo podría desplomarse otro ocho por ciento adicional. Aunque un euro débil beneficia teóricamente a las exportadoras europeas, el miedo a la inflación y posibles subidas de tipos pesa más en los mercados, anulando ese efecto positivo y generando presión vendedora generalizada en las bolsas continentales.
