Nvidia consolida su dominio en inteligencia artificial con 40.000 millones de dólares comprometidos en acuerdos de capital durante 2026, casi duplicando su inversión respecto al año anterior. El fabricante de semiconductores lidera una estrategia agresiva de financiación dirigida a startups de infraestructura como CoreWeave, Lambda Labs y Applied Digital, empresas que dependen fuertemente de sus GPUs. Esta maniobra refuerza el ecosistema cerrado de Nvidia, dificultando la competencia de rivales como AMD y los chips personalizados de grandes tecnológicas. Al invertir en sus clientes, Nvidia asegura la demanda futura mientras el mercado se fragmenta. La estrategia consolida su posición como mecenas tecnológico global en un contexto donde los reguladores comienzan a escrutar estas prácticas de control de mercado.
