Inversores revisan a la baja perspectivas de crecimiento mundial. La encuesta de BofA Merrill Lynch de abril revela que el 36% de los gestores de fondos espera un debilitamiento de la economía global en el próximo año, la cifra más alta desde agosto. La inflación derivada del conflicto con Irán impulsa estas preocupaciones. El 61% anticipa que el crudo Brent permanecerá por encima de los 80 dólares por barril, lo que genera expectativas de mayor inflación subyacente en Europa. De forma notable, el 58% considera la estanflación como el principal escenario macroeconómico, un máximo histórico. A pesar de esto, el 79% de inversores descarta una recesión próxima. Los bancos centrales restrictivos emergen como el mayor riesgo para la renta variable según el 38% de encuestados. Europa muestra el mayor pesimismo regional con solo el 25% esperando aceleración.
