Redeia pierde su rating A- en S&P por regulación deficiente. La agencia de calificación crediticia rebajó la calificación de la empresa a BBB+ debido a una regulación poco competitiva que retrasa el reconocimiento de ingresos por inversiones. Con un plan de inversión de 6.000 millones de euros para 2026-2029, Redeia enfrenta desafíos estructurales: los activos entran en la base regulada solo al completarse, más un retraso adicional de dos años para recibir retribución. La ausencia de indexación a inflación limita su capacidad para trasladar costes. Aunque la CNMC elevó la tasa de remuneración a 6,58% nominal, esto se ve compensado por un recorte del 13% en gastos operativos, equivalente a 60 millones de euros, que presiona los márgenes de la compañía.
