El mercado de bonos anticipa un escenario monetario más flexible para 2026 en Estados Unidos. Los inversores proyectan dos posibles recortes de tipos de interés este año, impulsados por datos de inflación más favorables. La tasa general de inflación en enero se situó en 2,4%, por debajo de las expectativas del mercado, generando optimismo sobre una política monetaria menos restrictiva. El bono estadounidense a diez años ha reducido su rentabilidad hasta el 4,05%, reflejando la expectativa de cambios en la política de la Reserva Federal. Los analistas señalan que la posible llegada de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Fed podría acelerar la flexibilización monetaria. La compra de bonos en el mercado secundario refleja la confianza de los inversores en un escenario económico más estable y con menor presión inflacionaria.
