Crisis energética en Oriente Medio dispara precios. El diésel ha subido casi un 40% en dos semanas, pasando de 1,2 a 1,7 euros por litro en España tras los ataques en Irán. Mientras el mercado reacciona con rapidez, el Gobierno mantiene una postura pasiva sin implementar medidas preventivas suficientes. La pérdida de poder adquisitivo afecta carburantes, gas, electricidad y productos básicos. Expertos advierten que la inacción erosiona la confianza del consumidor y amplifica el impacto económico. Se necesitan políticas concretas de protección, no solo declaraciones políticas. La experiencia de 2022 con la crisis ucraniana muestra que la velocidad en la respuesta es fundamental para mitigar daños. España debe actuar con decisión para proteger su economía y ciudadanos de esta disrupción energética sin precedentes.
