Crisis aérea global: combustible dispara costos y obliga a cancelaciones masivas. El queroseno se multiplicó 130 por ciento en un año, pasando de 742 a 1.710 dólares por tonelada. Las aerolíneas enfrentan supervivencia, no estrategia. En el pico de la crisis, uno de cada veinte vuelos fue cancelado mundialmente. Air New Zealand y Scandinavian Airlines recortan rutas domésticas. United Airlines reduce capacidad un 5 por ciento. En Oriente Medio la situación es crítica: Dubái registró 85 por ciento de parálisis aérea. Emirates, Air France, Delta, Air Canada, ITA Airways y Lufthansa suspenden rutas hacia Tel Aviv, Beirut y Teherán. La guerra contra Irán redujo oferta petrolera, elevando precios sin control. El sector se reinventa en tiempo real ante incertidumbre máxima, buscando equilibrio entre mantener operaciones y garantizar viabilidad financiera.
