Crisis financiera del fútbol italiano: pérdidas de 730 millones anuales. El informe de Gravina expone un sistema económicamente insostenible con deuda acumulada de casi 4.000 millones desde 2020. Los clubes de Serie A promedian ingresos de 139 millones mientras los costes salariales alcanzan 2.000 millones en toda la liga. Trece de veinte equipos cierran con pérdidas. La situación se agrava con el dominio de jugadores extranjeros de segundo nivel, dejando sin minutos a talentos italianos jóvenes. El resultado es devastador: tres Mundiales consecutivos sin clasificar y veinte años sin título mundial. Las dos únicas canteras italianas entre las 50 mejores del mundo reflejan el colapso estructural de un modelo de negocio que sangra sin control.
