Apple enfrenta desafíos significativos en su estrategia de inteligencia artificial bajo el liderazgo entrante de John Ternus. Mientras competidores como Google, Microsoft y Meta avanzan agresivamente en IA generativa, Apple mantiene un enfoque híbrido que combina procesamiento local con modelos externos, priorizando privacidad sobre capacidades disruptivas. Siri, su principal apuesta de IA, sigue siendo limitado comparado con asistentes competidores, y la compañía no cuenta con un modelo de lenguaje propio que rivalice con Gemini o Perplexity. Este posicionamiento defensivo refleja la filosofía histórica de Apple pero genera interrogantes sobre su competitividad en la era de los agentes autónomos de IA.
