Pedro Sánchez aspira a liderar el progresismo global mientras enfrenta debilidad parlamentaria en España. El presidente participó en la Movilización Progresista Global en Barcelona junto a líderes del Sur Global como Lula, Sheinbaum y Ramaphosa. Su visibilidad internacional crece como presidente de la Internacional Socialista, pero analistas cuestionan si esta proyección global beneficia electoralmente al Gobierno español. En contextos turbulentos, los votantes tienden hacia posiciones conservadoras. El Partido Socialista no ha ganado elecciones en cuatro años, excepto en Cataluña 2024, y Sánchez enfrenta hostilidad en la calle. Su estrategia de posicionarse como campeón del anti-trumpismo puede resultar contraproducente para las próximas elecciones nacionales en España.
